Domingo 11 de octubre de 2009
Siempre me han gustado los símiles para explicar conceptos. ¿Qué es mejor, Software Libre, Software Propietario o Neutralidad Tecnológica?
Imagina que buscas un piso para alquilar. En un edificio de tu agrado, dos caseros diferentes ofrecen dos pisos de características similares, uno en la escalera izquierda y otro en la derecha. Naturalmente, antes de decidirte consultas a varios parientes y amigos en cuya opinión confías. Algunos ven ventajas al de la derecha, porque es más fácil de limpiar, por su orientación al este o por las vistas. Otros te señalan las ventajas del de la izquierda, por su mejor distribución, su orientación al oeste o por la calidad de los materiales. Y también hay otros parientes con opiniones "partidarias". Por ejemplo, tu suegra te insiste en uno de ellos, pero tu sospechas que es por la mecedora en la que espera pasar las tardes dormitando. Y tu colega del alma insiste en el otro, posiblemente por el tamaño de la nevera que piensa limpiarte de cervezas.
Aunque tú no entiendes mucho de pisos, empiezas a pensar que las diferencias entre ambos son poco significativas.
Pero cuando preguntas a ambos caseros por las condiciones del contrato... entonces sí que ves diferencias.
El casero del piso de la derecha establece en su contrato un límite al número de personas que pueden utilizarlo. Sólo podrán dormir un máximo de dos personas cada noche y tampoco podrá haber en ningún momento más de 5 personas en el piso. No podrás organizar fiestas ruidosas ni actividades molestas. El casero del piso izquierdo no pone ninguna limitación al uso del piso.
En el piso de la derecha no podrás realizar ninguna obra, aunque sean de carácter menor. Tampoco podrás variar la distribución de los muebles ni redecorar las paredes. Sin embargo, podrás realizar cualquier modificación que consideres adecuada en el piso de la izquierda.
El contrato del piso de la derecha se completa con un conjunto de cláusulas de confidencialidad sobre su distribución y su decoración. Tampoco te estará permitido inspeccionar el estado de las cañerías, ni de la instalación eléctrica, ni del sistema de calefacción...
Y, mirando todo esto tú te preguntas... ¿Realmente es importante la orientación?
Cuando adquirimos software no adquirimos solo tecnología; adquirimos sobre todo derechos de uso. Y hablando de derechos no podemos ser neutrales: ¡más derechos siempre será mejor que menos!

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